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Full text of "Nuestra Raza n1 ago 1933"

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“NUESTRA RAZA’ 



ORGANO DE LA 
COLECTIVIDAD 
























NUESTRA RAZA 


Núm. 1 


Revista Mensual—Organo de la colectividad de color 

dirección y administración: CONSTITUCION 1760 

CUERPO DE REDACCION 


Año I 


PILAR E. BARRIOS, TULIO GUTIERREZ, GILBERTO CABRAL, SANDALIO GUTIERREZ, 
FELICIANO A. BARRIOS, CARLOS CARDOZO l'ERREIRA, VENTURA BARRIOS 

Toda correspondencia, giros, etc. debe ser dirigida a la Dirección. Toda colaboración aunque traiga seu 
dónimo debe venir firmada.- No se devuelven los originales sean o no publicados. Toda 
persona de color puede colaborar en esta revista. La dirección no se res¬ 
ponsabiliza de las ideas vertidas por los colaboradores 


MONTEVIDEO AGOSTO 23 DE 1033 


DE NUEVO EN LA BREGA 


H ace algunos años, —no tantos como para que pudiéramos olvidar aquellos 
momentos más o menos felices — borroneábamos carillas para un peque¬ 
ño periódico de la colectividad, que viera la luz en uno de los pueblos 
del Este de la República: San Carlos.— En aquel entonces, la lucha fué ardua 
y tenaz, no tanto por lo que significaba para nosotros el embarcarnos en las ta¬ 
reas del periodismo, sino por el medio en que habríamos de actuar, -complicado 
y estrecho y que por lo mismo, requería el doble esfuerzo de voluntad y cono¬ 
cimientos.— Luchamos, no obstante, con ahinco y decisión por el bien de nues¬ 
tra colectividad, orillando los obstáculos que se cruzaron en el camino y segui¬ 
mos adelante, con el optimismo del que entra a la lucha a cumplir un deber, 
llevando siempre fija la vista en el más allá. 

Y si fué en aquella época en que experimentamos el acre sabor de las pri¬ 
meras desazones, fué también que recibimos voaes de aliento de distintos sec¬ 
tores que nos estimularon a seguir en la empresa y nos alentaron — cuando 
causas poderosas nos obligaron a abandonar las tareas periodísticas, —a for¬ 
mular la promesa de volver un día u otro a bregar por el mismo ideal. 

Prometimos volver y aquí estamos. Y aunque lo hacemos desde otro escena¬ 
rio y en momentos de excepción, difíciles, en que los valores morales, crujen 
en el entrechoque violento de las pasiones; en instantes en que de un confín a 
otro del mundo, impera «la razón de la fuerza», en que la honda crisis, agudiza¬ 
da-por los complejos problemas sociales, levanta el clamor general de los hu¬ 
mildes, creemos que llegamos en la- hora propicia en que es necesaria la colabo¬ 
ración de todos, para dar solución a esos problemas. 

Volvemos, como decimos más arriba, con los mismos propósitos y los mis¬ 
mos anhelos siempre acariciando los altos ideales de engrandecimiento de nues¬ 
tra colectividad, poniendo en ello pensamiento y voluntad, que hoy como ayer 
se mantiene intangible en nosotros. 

Confiamos—y no creemos pecar de ilusos—que encontraremos en todos y cada 
uno de los elementos de nuestra colectividad, el más decidido apoyo moral y 
material, para que la semilla fructifique y pueda Nuestra Ra'za seguir apare¬ 
ciendo y al par que levantando su voz sincera, exponiendo ante todos el grado 
de capacidad alcanzado por la colectividad de color. 


Pilar £, Bat rios 




2. 


NUESTRA RAzA 


E l proceso Scottsboro, marca el pun¬ 
to álgido de la lucha de razas en 
Norte América, demostrando ante el 
mundo civilizado hasta donde pueden 
llegar los prejuicios raciales de una na¬ 
ción, que en su soberbia, niega hasta 
los más elementales principios del de¬ 
recho del hombre. 

La civilización, con todas sus sabias 
enseñanzas, no ha podido allí, barrer 
con ciertas prácticas que por lo arcai- 


Chamlee, jefe de la defensa de los jó¬ 
venes negros, impusieron al juez Horton 
la libertad de los procesados Wrigt y 
Williams apoyados por innumerables te¬ 
legramas y organizaciones obreras, pi¬ 
diendo a los abogados exigieran la liber¬ 
tad de los 2 jóvenes negros. Argüyeron 
que estos erán menores de edad cuando 
fueron acusados, hace más de 2 años de 
haber agredido a dos jóvenes blancas en 
un tren de mercancías en Alabama, y en 


cas, parecerían extirpa¬ 
das de raíz. Asilos ) r an- 
kees reviven los tiem¬ 
pos medioevales, practi¬ 
cando el sport de «la 
caza del negro» quizás 
con más refinamiento de 
lo que podían hacerlo 
los aventureros negreros 
en su infamante comer¬ 
cio. 

Damos a continuación 
una breve reseña de es¬ 
te proceso que por sus 
características apasiona 
y levanta la protesta en 
todo hombre que tenga 
un concepto claro de 
humanidad. 

El 25 de Mayo de 1931 
7 negros proletarios de 
Scottsboro, Alabama, (E. 
E. U. U.) fueron senten¬ 
ciados a la pena de muer¬ 
te frajo el cargo falso de 
intento de violación de 
dos mujeres blancas. La 



virtud de la ley de este 
Estado hubiera debido 
comparecer ante un tri¬ 
bunal de jóvenes. Además 
los abogados demostraron 
que la acusación había 
sido reducida a la nada 
cuando Ruby Bates (una 
de las mujeres blancas) 
declaró recientemeute en 
el último proceso intenta¬ 
do contra Heyvood Pat- 
terson. De una manera 
sorprendente, como tes¬ 
tigo de descargo, declaró 
« que todos los jóvenes 
« eran inocentes y que en 
« el primer proceso ella 
« había declarado a insti- 
« gación de Victoria Pri- 
<' ce, la otra joven que 
« iba con ella en el tren 
« de mercancía y bajo la 
« amenaza de los que 
« querían lynchar a los 
« jóvenes negros pura y 
« simplemente por ser 


misma acusación se hizo al octavo pri¬ 
sionero, un muchacho de 14 años. Quedó 
en suspenso la condena a éste cuando 
el asunto fue llevado a la Suprema Cor¬ 
te del Estado de Alabama. Él proceso 
ha sido revisado otras Veces y aplazada 
la condena bajo la presión de la protes¬ 
ta de millones de trabajadores y luchas 
dirigidas por el Socorro Rojo. La última 
batalla en esta lucha ha tenido lugar el 
ide Junio de 1935 en Decatud (Alaba¬ 
ma) cuando Osmond K. Frankel, aboga¬ 
do del Socorro Rojo y especialista en 
cuestiones constitucionales y George M. 


« negros ».— El juez, Horton, decidió en¬ 
viar el asunto de los dos jóvenes al Tri¬ 
bunal para jóvenes, reconociendo de es¬ 
te modo que habían sido injustamente de 
retenidos durante dos años de prisión e 
ilegítimamente juzgados en el Tribunal 
Supremo. No obstante, son aún necesa¬ 
rias protestas de masas mucho más im¬ 
portantes para arrancar la libertad total. 
Hay ya algunos síntomas demostrativos 
de que el fiscal pretende entregrar de 
nuevo a la silla eléctrica a los jóvenes. 
El abogado general, Thomas E. Kgniht, 
de Alabama, ha declarado que lucharía 



Muestra raza 




en el Tribunal de jóvenes a fin de que 
los dos jóvenes negros sean entregados 
de nuevo a la jurisdicción del Tribunal 
Supremo. Pretende hacerlo declarando 
que los dos jóvenes son «incorregibles», 
único motivo por el cual podrían ser de 
nuevo entregados al Tribunal Supremo. 
El juez Horton, de Decatur, prepara tam¬ 
bién nuevos argumento* en favor de un 
nuevo proceso contra Heyvood Patter- 
son, el mayor de los jóvenes negros. A 
pesar de la declaración de Ruby Bates 
reconeciendo la inocencia de los jóvenes 
negros y a pesar de la declaración del 
médico, demostrando la imposibilidad de 
las afirmaciones de la acusación, Pat- 
terson debe ser, una vez más, reconoci¬ 
do culpable y condenado a muerte. Los 
otros negros se encuentran actualmente 
encerrados en la prisión de Birmingham. 
Todos se encuentran, desde hace más de 
dos años, en prisión, desde que fueron 


detenidos, en 1951 después del alboroto 
en el tren de mercancías en Peint Rock 
(Alabama). donde habían montrdo en bus¬ 
ca de trábalo. 


lie aquí los datos fidedignos de éste 
proceso que hemos obtenido hasta Ju¬ 
lio de 1933. Surge a través de estos co¬ 
mentarios, con claridad meridiana, la 
inculpabilidad de los detenidos. Solo el 
odio de raza^odio ancestral y por lo 
tanto doblemente condenable, puede 
llevar al patíbulo a unos hombres ino¬ 
centes. 

Si tal sucediera, ello constituiría el 
más fulminante anatema para esos 
«hombres rubios» de los rascacielos del 
Wall Stret, levantados con oro... con 
ese oro en el cual — como dijera triste¬ 
mente Barret*— « hay de todo : hasta 
sangre » ! 


V. 

Hombres que necesita la homanidadad, en su camino de perfección 


ALBERT SCHWEITZER 

EL EXCELSO BENEFACTOR DE UNA 
RAZA QUE SUFRE 

Qué «enorme satisfacción experimen¬ 
ta el alma lumia na, sedienta de bon¬ 
dad y hastiada de mistificaciones de 
todo género, ante personalidad de tan 
subidos kilates morales como Albert 
Schweitzer, ese hombre múltiple y ge¬ 
nial, que yo llamo el mejor amigo de la 
raza negra, desde los tiempos habidos 
hasta et endemoniado presente! 

Stefan Zweig, ese magistral escritor 
austríaco, nos habla con profundo ca¬ 
riño y reconocimiento de aquel tempe¬ 
ramento excepcional que es Albert 
Sclnveitzer. hombre símbolo de una ra¬ 
ra estirpe humana, cuyo ejemplo bien¬ 
hechor en favor de una raza mártir^ pa* 


A los hermanos Barrios , espíritus inteligentes 
luchadores , reconocidamente . 

ga en mucho la indeferencia de la hu¬ 
manidad, indiferencia que es descono¬ 
cimiento hipócrita de los males del 
inundo. 

* 

¡Cuán necesarios son, en verdad, los 
hombres como este apóstol del protes¬ 
tantismo! Y no se crea que atribuyo su 
tendencia al bien, impulsado por la re¬ 
ligión a que «pertenece, sino a una di¬ 
rectriz de su ánima de hombre com¬ 
prensible y bueno, a una predisposición 
eongénita para paliar el sufrimiento de 
los que sufren. 

La humanidad tendría necesidad de 
muchos y muchos hombres como estos, 
verdaderos dioses humanos y no de. so¬ 
listas y mercaderes del bien (a los que 
una prensa interesada hace su reclame 
ditirámbica), emanando 'de aquí sus 



4 


tfUEST'fcF, RAZA 


“prestigios-’. 

Lo único que es de lamentar, y pien¬ 
se el lector por qué será, es que la obra 
de estos (hombres no es más difundida 
por todos los ámbitos del Universo. 
Pues sólo es conocida por una “élite" 
de pseudos humanistas, tocados aún de 
soberbia y de inconfesables intenciones, 
que se guardan muy bien de hacer co¬ 
nocer a estos hombres. El nacionalis¬ 
mo, contraproducente y egoísta, les ve¬ 
da expandirs'e en forma benéfica y al¬ 
truista para, la humanidad doliente. 

Todos necesitan del bien, pero m ás 
mucho más, les más necesitados, aque¬ 
llos por los que nunca se hizo nada por 
hacerles la vida más humana: el caso 
de los negros en Africa. Y eso es lo 
que ha hecho Álbert *Schweitzer, y así 
nos dice Stefan Zweig: “Pero, ai lle¬ 
gar a los treinta años, Albert. Schweit- 
zer toma repentinamente aquella deci¬ 
sión inesperada, cuyas raíces llegan 
hasta lo más profundo de la natura¬ 
leza de su ser: quiere abandonar Eu¬ 
ropa. donde no se siente suficientemen¬ 
te útil, con el propósito de fundar por 
sus propios medios en el Africa Ecua¬ 
torial, un hospital para los más pobres 
de los pobres, los más abandonados de 
los abandonados, para los negros que 
languidecen víctimas de las enferme¬ 
dades del isueño y de otras dolencias 
de los trópicos”. 


¡ Cuán desgraciado es que la raza ne¬ 
gra no pueda hacer llegar bien esten¬ 
tóreamente, su profundo agradecimien¬ 
to a este hombre sabio, bueno y prác¬ 
tico, que se avergüenza de los defectos 
de su civilización...! (Aún no esta¬ 
mos organizados para las demostra¬ 
ciones colectivas). Y así nos dice otra 
vez el autor de “Amock”, profunda¬ 
mente conmovido: “Ese hombre sólo 
quiere expiar por su parte toda aquella 
injusticia tremenda indecible, que los 
europeos, nosotros, la pretendida raza 
blanca, liemos cometido en perjuicio 
del continente negro desde hace siglos. 
Si alguna vez se describiese el mal (pie 
lian causado los europeos en Africa, 
cómo por medio del robo de esclavos y 
por medio del aguardiente, la bies y 
la codicia, dónde lian martirizado, ro¬ 
bado y diezmado a los inocentes niños 
negros (según comprueba Andrés Oble 
en su libro sobre el Congo, aún no ha 
mejorado mucho en nuestros días), upa 
expresión histórica de tal Indole cons¬ 
tituiría el mayor libro de vergüenza de 
nuestra raza, libro que llamaría a la 
humildad, por el término de muchos de¬ 
cenios, a nuestra conciencia f cultural 
tan altivamente ostentada.” 

Carlos Cardozo Ferreira. 

Montevideo, Agostó de 1933. 


A LA JUVENTUD DE NUESTRA RAZA 


;,Qué es la juventud? Es la inmen¬ 
sa carcajada (le todo lo (pie existe: es 
el infinito germinal, flor de vida, mo¬ 
vimiento sin fin. el eterno presente, lo 
que no hace sombra porque no lia he¬ 
cho mal: es el día sin noche, rítmica 


palpitación: es sustancia, torrente de 
glóbulos rojos, conteniedo en cada par¬ 
tícula un romance xlel ser en sí... Es 
lo fenomenal, algo que fué, que es y 
que será: es el semental a la vez que 
el sembrador. ¿De donde viene; adón- 



nuestra raza 


5 


de va? No lo sé. Es luz en las tinie¬ 
blas. perfume en la flor, esperanza mu¬ 
nida de dos alas: la una es amor, la 
otra es pensamiento, y se encamina en 
su laudo vuelo liaeia la investigación 
de1 insondable Cosmos. 

Es el Sol de la Patria y el baluar¬ 
te de la Libertad. 

Lino Suárez Peña. 

7¡14|93S. 



Amar las Artes en cualquiera de sus 
diversas manifestaciones, es de un al¬ 
ma sana que 'pone en evidencia las ex¬ 
quisiteces de un noble corazó# y un 
espíritu galano que vive pletórico de 
una orgía santa. 

Como no podía ser de otra manera, es 
natural que se halle en nuestra colec¬ 
tividad personas preparadas técnica¬ 
mente y aptos al aprendizaje, siendo 
como somos en la inmensa mayoría, per¬ 
sonas más o menos cultas. Desdé tiem¬ 
pos lejanos hay una marcada tenden¬ 
cia a la música y es notorio los hubo 
y los hay buenos. En pintura, canto, 
baile, recitales, representación escéni¬ 
ca, es decir; allá donde irradie un lam¬ 
po de belleza en su aspecto real o ideal 
se encontrará en el medio ambiente un 
espíritu probo que vibre en el instante 
espontáneo de la eclosión del supremo 
deleite. Pues siendo así, es injustifica¬ 
ble el paroxismo que domina al ele¬ 
mento joven y entre quienes hay capa- 
ces para darnos un espectáculo vivifi¬ 
cante, haciéndonos rememorar • veladas 


que pusieron en evidencia valores, dis¬ 
cretísimas condiciones y voluntades fé¬ 
rreas puestas el honorable servicio de 
inquietudes altruistas. 

Es misión irreductible de la juven¬ 
tud, pensar y realizar, posee en su “di¬ 
vino tesoro” el secreto de la eficacia 
de la acción y la fuerza prodigiosa y 
aleccionadora de Su cálido optimismo. 

Sí, pensar y realizar, porque no hay 
obstáculo ante su aliento espartano y 
su idealismo fervoroso que es un him¬ 
no a la vida. 

¿Por qué esa inacción en una época do 
continuas renovaciones?, en que el pen¬ 
samiento humano vive constantemente 
en la búsqueda -de nuevas y reforma¬ 
doras inquietudes, — como dijera en 
una de sus observaciones el maestro 
Rodó, — “quién no avanza, retrocede”. 
Y así es como se ve ha personas cultas, 
ante el triunfo consagratorio universal 
de la música negra en su ritmo sinco¬ 
pado de la “Jazz”, ante una escenó- 
frafia sintética o ante un verso viril 
de imágenes palpitantes, doquier en¬ 
cuentre un hálito de innovación con el 
sello de su época, quedarse atónito, des¬ 
orientado, confuso como perdido en ple¬ 
na luz. 

Es necesario, es útil como un tonifi¬ 
cante al espíritu que la juventud se agi¬ 
te, — no se ha dejado de hacer nada, 
por temor, por egoísmo, por pereza, — 
porque el ambiente siempre es propicio 
a las reuniones culturales por la sensi¬ 
bilidad del elemento, la predisposición 
y por interpretar que es- por allí donde 
se pueden cristalizar bellas realizacio¬ 
nes, abrá* nuevos horizontes, amén de 


NUESTRA RAZA 


6 


esparcimiento fecundizar el concepto de 
solidaridad. 

No perdamos el tiempo precioso en 
disquisiciones estériles y estreñios en 
el cauce saludable de la acción, con t'é 
y esperanza. 

* I. José Gares. 

(Nagel). 


ASPIRACIONES 


De la falta que hace y lo que podía ser 
nuestra Revista 


¡'•Cuánto deseamos que nuestra raza 
valoro nuestro liunñlde esfuerzo, para 
entonces brindarle una Revista, en con¬ 
sonancia con sus merecimiento! y la 
que fuera un bello exponente del des¬ 
arrollo de su vida en todos los órdenes 
del progreso!... 

¡Ojalá nuejstra raza, siempre renova¬ 
da en sus aspiraciones, tenga para mien¬ 
tra pequeña obra, la simpatía y el co¬ 
lor que la harán subsistir! 

Pensando, que nuestra sociedad vive 
huérfana de contacto, que se .descono¬ 
cen sus actividades, sociales, cultura¬ 
les, sus afanes, sus deseos, en dos pa¬ 
labras, su vida, uno queda dolido, de 
que carezcamos de una Revista, de un 
semanario que nos identifique con el 
progreso de la hora, y del que pudié¬ 
ramos llenarnos de satisfacción al mis¬ 
mo tiempo que de sano orgullo. 

Sin esfuerzo liada se logra. Nosotros 
que lo sabemos, empezamos la lid, con 
los propósitos mejores, las esperanzas 
más bellas y la voluntad más firme, to- 


do ello puesto al servicio de nuestra no¬ 
ble raza. 

El comienzo de nuestra colectividad 
nos marcará defectos y nos señalará 
rutas. 


F I G T R A S 


DE CASA 

Montevideo; el viejo, se va corrida 
por el futurismo; las ‘‘Ramblas”, las 
“Avenidas” injertos; vistas al mármol 
del “Palacio”. 

En este momento febril de la destruc¬ 
ción que construye — seríamos — el 
ridículo* si al instalarnos de nuevo no 
imitáramos, de acuerdo con los recur¬ 
sos a esos dueños de cafée del centro, 
que por no desentonar le colocan care¬ 
tas de mármol y loe disfrazan de auto¬ 
máticos. 

Eos “gauchos” bellaquean en el futuris¬ 
mo, y nosotros, que somos auténticos, 
pagamos tributo a esa preocupación o 
locura de la hora, la casa abierta a tan¬ 
ta visita; currydidas e interesantes vi¬ 
sitas como las que inevitablemente va¬ 
mos a recibir. 

Prevenidos, Snob, elegimos para el re¬ 
cibidor... figuras... al lápiz...! Colmo. 

Ahí va una, alta, ancha de espaldas, 
musculosa, de piernas largas, finas; 
cubiertas con unos leones justos que 
pisten y, caen bien sobre unos de pisar 
(49) — sombra — elegante el tipo: mio¬ 
pe, el poti adorna la cara grandota con 
unos alambres, maromas amarradas a 
las burreras, se extienden y sirven de 



nuestra RAZA 


7 


sostén a la bolsa de vidrios que balan¬ 
cea sobre la chata... y, disimulan la 
miopía..., viejo chacarero. Montevideo, 
no ha podido todavía quitarle ese cami¬ 
nar a zancadas, resabio del rastrojo, esta 
es la primera figura que se haya estam¬ 
pada en el recibidor de nuestra redac¬ 
ción. 

La segunda, también, alta la figura, 
cuasi gruesa, de buen pisar, cachetudo, 
como un bebe del “London”, en lo típico 
de los de mascar se adivina su origen 


bien, afrio, siempre sonríe, siempre fué 
y será niño. v 

Montevideo, lo aburguesó, como todos 
los de tierra adentro siente nostalgia 
del pago, cuando maneja el auto (no pro¬ 
piedad) pero maneja, da la impresión que 
sus manos (Guillerminas) llevan las 
riendas «de los 4 caballos, fuertes, crio¬ 
llos de tiro que arrastraban el viejo 
break (Carolino). 

Montevideo, Agosto 17 de 1933. 


Señor Negro 


El color de su piel, negro como el aza¬ 
bache, lo ha colocado para muchos, en 
una escala inferior a ciertos truhanes 
que tienen la cara como un copo de nie¬ 
ve de blanca, pero que, en cambio tie¬ 
nen el corazón y la conciencia, más ne¬ 
gras que un charco de brea. Sin embar¬ 
go es usted un ciudadano trabajador, 
honesto y lleno de méritos personales. 
A su paso ríen los gomosos y tuercen 
la cara los idiotas que viven del relum¬ 
brón y de la pechada y andan a gol¬ 
pes con la vida. Mientras tanto Vd. se¬ 
ñor negro, está junto al banco de su tra¬ 
bajo -día por día, no tiene deudas, vi ye 
feliz y no tiene de qué avergonzarse. 
Ciertos blancos, son una embrolla con¬ 
tinua, un rosario de acciones punibles y 
andan toda la existencia perseguidos u 
observados por la justicia. Tienen blan¬ 
co el tejido pigmentario y negro lo de¬ 
más. No sufra Vd. penas por ese des¬ 
precio de que le hacen objeto los cre¬ 
tinos que nacieron de otra raza, pero 
que en nada es supevior a su raza. Hay 
negros famosos, negros sabios, grandes 


A 

y distinguidos literatos, poetas ^SírTfa- 
dos, médicos de renofhbre y abogados 
e ingenieros que ocupan con distinción 
altos cargos, especialmente en Cuba, en 
la Unión y en -otros países más adelan¬ 
tados que el nuestro en materia de De¬ 
mocracia y de Igualdad. El color betún 
de su piel, le honra. Su moral es apre¬ 
ciada en todo lo que vale y vive Vd. con 
más decencia que toda esa recua de 
hombres blancos que lo denigran y pre¬ 
tenden envilecerlo. Ser negro, no es una 
desgracia. Y menos, cuando ese negro 
es honrado como Vd. señor. Pregúnte¬ 
le a esos mequetrefes que lo ofenden a 
diario, qué blasones tienen para osten¬ 
tar a no ser su negra foja de servicio, 
a la sociedad en que viven. 


A LOS LECTORES 

/ 

Rogamos a toda persona que tenga 
noticias, informaciones, etc., etc., que 
se refieran a la vida de nuestra socie¬ 
dad, se sirvan mandárnolas a las di¬ 
recciones que en otro lugar damos a tal 
fin. 


A U O O R A El 


L I T E R 


O tra vez el valle del silencio, 
en el que descansan, a la es¬ 
pera de la dilatada solución, to¬ 
dos nuestros problemas sociales, j 
ha sido hollado. 

Su letárgico y casi secular sue¬ 
ño ha sido interrumpido... 

Y a nosotros nos place ver, 
cómo un grupo entusiasta v es¬ 
peranzado ha conseguido humi- j 
llar su tradicional hostilidad, y 
febriles hacen tremolar el pen¬ 
dón de los Viejos postulados co¬ 
lectivos. 

Ultimamente, entre nuestros 
amigos, hemos sostenido las ven- < 
tajas de otra modalidad de ac¬ 
ción, pero ello no obsta, para 
que vibremos emocionados fren¬ 
te a esta nueva realización y 
para que formulemos en honor < 
de Cabral,—Viejo compañero de j 
ensueños y experimentado timo- < 
nel de esta empresa—y de sus 
compañeros de NUESTRA RA- j 
ZA, el más franco éxito. > 

Jocelin. | 


MEDITACIONES DE TOBIAS SOBRE 
EL AMOR 

Tobías ha salo sorprendido de codos 
en la mesa, 'donde 'borronea cuartillas, 
por esta fría noche de Agosto. Tiene 
su fronte candente, enfebrecida, al con¬ 
juro do su inquieto pensamiento preña¬ 
do de recuerdos... 

. . .Y es así que entonces le obsede 
el deseo irresistible de instropeccionar- 
so, de autoanalizarse. . .. pero, después, 
observa que lo que le embarga es una 


fuerzo subconsciente. No es su concien¬ 
cia directamente lo que le pide que el 
se adentre en ella en misión de ob¬ 
servador. Hay allí muchos objetos in¬ 
teresantes de la vida, que es mejor no 
remover. /Para qué? Y es así que la 
magia estupenda de >su pensamiento, le 
trae el recuerdo de Ella, de la mujer 
que ama y a la que jamás hablará de 
amor. Pues asi será para él como un 
símbolo, temeroso de ser defraudado 
por una realidad abominable. 

Tobías no le hablará. Tobías sentirá 
por ella una pasión a lo Becker; por¬ 
que él sabe que ella es la mujer pre¬ 
sentida. Pero prefiero dejar al Desti¬ 
no su obra. El solitario amador mu¬ 
sita estos Tersos: 

“Tener un amor secreto, 

un amor 

Suave y discreto 

a una mujer. 

es como tener un nido 

perfumado y escondido 

en nuestro sor...” 

Tobías piensa. — con dolor, claro es¬ 
tá. — que al ser su pasión puramen¬ 
te platónica, no corre el riesgo de la 
decepción. ¡Es tan quebrantadora la de¬ 
cepción de amor!... Es preferible el 
deseo insatisfecho. (Pobre Tobías: qui¬ 
zá la experiencia lo haga discurrir con 
tanto pesimismo). El dice que no es 
comprendido. Quién sabe si tiene ra¬ 
zón. No sor comprendido... (Muchos 
enamorados se expresan así como To¬ 
bías). Es interesante analizar esto. Me¬ 
jor dicho, nadie es comprendido sino a 
medias y a medias no es el todo que 
pretenden los enamorados. Querer ser 
correspondido os ans'ar la felicidad 

eterna, el eterno bienestar. Esto no es 




\ RIAS 



Vuelven nuevamente, las noches heladas 
las tardes sin ritmo, los días sin sol, 
y en el campo abierto, lomas y quebradas 
hay como una queja de pena y dolor! 

Suena como llanto el caer de las hojas. 
Un aspecto grave tienen las ciudades 
y al rodar la brisa envuelta en congojas 
se hunde en la tristeza de las soledades. 

Se nota en la gente como un dejo triste; 
ruedan plañideras las olas del mar; 
de opacos colores, el cielo se viste 
y al correr, los vientos parecen llorar!... 

Se alzan turbulentas las aguas del río 
las mañanas tienen escaso rumor 
flota en el espacio un hálito frío 
y cae destrozada, la última flor! 

P. E. B. 

Agosto 1933. 


posible. Es quimérico. Para tener la ilu¬ 
sión de felicidad. Tobías (porque, ilu¬ 
sión,-es nada más la felicidad), es me¬ 
nester. y me perdonas, no analizar (y 
tiene tanto encanto el análisis), no ver. 
no sentir y. basta quizá no querer. Y 
esto, como tú comprenderás, es ingra¬ 
to a un hombre como tú. Tobías...! 
Ser comprendido es una ilusión de 
amor. Se “comprende” el ruido de un 
bolso con dinero pero no el latir de un 
corazón. Xo seas romántico, Tobías. 

Ñervo dice: “No te quejes nunca de 
la incomprensión de los demás. Nadie 
comprende a nadie totalmente en este 
mundo”. 

Y es asi. 


EiHS EiETRíSS* 


Al compañero Juan 
D. Sanz. 

C ontemplo un instante las peque¬ 
ñas letras de molde,atiborradas en 
la caja; las contemplo con amor, 
con ese cariño que se siente hacia 
un viejo amigo, que lia sido fiel e 
inseparable compañero de todas las 
horas. ¡ Eas letras de molde !... 
Cuántos pensamientos retrotraen a 
mi memoria ... Me recuerdan ellas, 
los incontables días en que eon afán 
o con desgano, con alegría o con 
tristeza, las he ido recogiendo una 
a una, para formar sílabas primero, 
luego palabras y frases que exterio¬ 
rizarían las ideas qué pensaron y 
escribieron otros. 

Las contemplo en silencio y pare¬ 
ce que me hablan, que me dicen de 
los anhelos de joven, de aquellos 
primeros que poblaran de ilusión y 
venturanza mi mente y de las cua¬ 
les fueron ellas, tiernas y amorosas 
confidentes. 

Las letras de molde .. . Sobre ellas 
he dejado un pedazo largo de mi 
vida; inclinado sobre ellas he senti¬ 
do las fatigas agobiantes de la lucha 
por la existencia y he visto correr 
el tiempo con su ruda y glacial in¬ 
diferencia desde los albores de mi 
primavera hasta estos días grises, 
de intensa melancolía, que son co¬ 
mo la trágica anunciación del in¬ 
vierno cercano . . . 

Letritas de molde ..., silentes y ca¬ 
riñosas compañeras; 3^0 os profeso 
más hondo afecto, porque sobre vos¬ 
otros fluctúa siempre una chispa del 
genio de Gutemberg.... 

Ventura. Barrios. 


¡Qué torpes que somos, cuando que¬ 
remos meternos en el alma de uno mu¬ 
jer, — cofre de complejidades, — en 


1111 afán supremo de ideal de amor. . . ! 

Carlos Cardozo Ferreira. 





10 


nuestra raza 


DE NUESTRA COLABORADORA CHICHITA 

PARA LA MUJER DE NUESTRA RAZA 


Para la mujer de nuestra raza 

La que os les escribe, es ya una ve¬ 
terana en las cosas de nuestra sociedad. 
Conoce bien sus deseos, sus necesida¬ 
des, sus aspiraciones. Claro está, bue¬ 
nas amiguitas mías, y amables lectoras, 
que no pretendo — ¡Dios me perdone! 
— sentar cátedra do profesora de ma¬ 
teria alguna, y si sólo, decirles, por in¬ 
termedio de esta simpática revista que 
tan gentilmente me ha ofrecido sus pᬠ
ginas, que desde hoy en adelante, to¬ 
das nuestras múltiples cuestiones del 
hogar, de la sociedad, de la vida, etc., 
etc., podremos tratarlas, ya s.ea ampara¬ 
das en el pseudónimo o con nombre pro¬ 
pio, desde esta revista. 

Ya es tiempo de que tengamos un se¬ 
manario pura y exclusivamente de nues¬ 
tra raza. De nosotros y para nosotros. 
Dejémonos de meditar con criterio sim¬ 
plista en el pasado. Es pueril eso del 
clásico de “todo tiempo o pasado fué 
mejor”. El tiempo es mejor o peor se¬ 


gún nuestro espíritu de acción y de re¬ 
novación. Es necesario un órgano de pu¬ 
blicidad nuestro, como el pan. No sabe¬ 
mos si estamos vivas o muertas..., si 
fulana se casó o se murió, o viajó, etc. 
Esto es verdaderamente selvático. Pa¬ 
recería mis buenas amiguitas que vivi¬ 
mos en una molicie de jungla!... 

Dónde vamos a parar nosotros, si con 
el criterio de que somos de color, no 
nos tomamos un “respiro” de cuestio¬ 
nes puramente nuestras? Eso de tener 
que nutrirse de los hipos de hartazgo in- 
intelectualista de las señoritas blan¬ 
cas es odioso, antipático y antinegro. Es 
desconocernos, creermos incapaces de 
laborar, nuestra propia felicidad! 

No soy, queridas, de las que admiran 
el totemismo o la división en tribus de 
las razas, pero; ¡vamos!, nosotras bien 
pedemos ser un poco para nosotras. 

¿Estamos? 

Veremos lo que me escriben. 

Chichita. 


JORGE MACIEL BROWN 


Hoy, trabajando para nuestra revista, 
nos hemos acordado con emoción, del 
excelente y caballeresco amigo Jorge, 
que perdimos en el apogeo de su vida 
ejemplo de virtudes. 

Jorge, era de aquellos hombres, que 
siempre estaban prontos para hacer al-' 


go por el progreso y elevación de nues¬ 
tra raza. 

Siempre se podlá contar con él; y, 
hoy, que se ha ido para siempre del es¬ 
cenario que lo vió luchar y triunfar, de¬ 
seamos paz en su tumba. 



MUESTRA. RAZA 


11 


A vosotros, compañeros 


A vosotros, compañeros, de quienes 
conozco esfuerzos, ensueños, afanes, a 
vosotros compañeros, me dirijo con el 
respeto cariñoso y cordial de quien 
os aprecia y os valora, porque sois se¬ 
lectos espíritus en nuestra raza; os pi¬ 
do que volváis una vez más por ella, 
por la pobre colectividad anquilosada 
y huérfana de concreciones de progre¬ 
so; volved, compañeros, una vez más. 
Yo os conozco nobles, yo os conozco es¬ 
forzados; yo os identifico, por la llami- 
ta de Ideal del más puro fue lleváis 
eternamente encendida en vuestros pe¬ 
chos!... sé que todos sentís el mismo 
anhelo de bien por nuestra raza; y que 
solamente la ingrata y no ignorada eter¬ 
na espera, — por los triunfos positivos, 
es la que a veces parece marcar en 
vuestras actitudes, un no sé qué de ex- 
ceptismo e incredulidad. Pero, también 
se que este, es lo que os hace sentir con 


Libros que recomendamos 

Recomendamos a las personas que por 
placer o instrucción sean amantes de los 
buenos libros, lean *los que más abajo 
les nombramos: 

Romance de la niña negra que Olis¬ 
caba a Dios”, de Jorge Bernad Shaw. 

Congo ’, notable, de Andrée Gide. 
“Batuala’ ^de Renée Maran. 

“Los prejuicios de la raza”, por Finot. 

‘‘Las civilizaciones negro-africanas”, 
por Delafosse. 


mayor intensidad los llamados sinceros 
y lo que os predispone con siempre 
renovados bríos, para las luchas por el 
Ideal, las que siempre os encontrarán 
de pie y sin claudicaciones como el viejo 
soldado romano de la historia. Vuestra 
levadura espiritual prohíja, vuestras vir¬ 
tudes. 

Me dirijo a vosotros: los Peña, los 
Bottaro, los Turné, los Gares, los Be- 
tervide, los Pereyra Carril, los Ferrei¬ 
ra, los Pérez, los Cabral, señoras de 
Díaz, de Núñez, Ubarne Mansilla de Es¬ 
pinosa, Nascimiento de los Santos, los 
del Puerto, los Rivero, los Gentile, Ma¬ 
ruja Pereyra, Duarte Costa (recordamos 
sus conferencias), Hugo Rodríguez, Juan 
Baez, y tantos otros, cuyos nombres se 
me escapan por la premura, con que se 
escribe un pleito periodístico. 

C. C. F. 


Del poeta Manuel Benavente 


Uno de nuestras redactores, ha reci¬ 
bido con la satisfacción que es de ima¬ 
ginarse, dos hermosos libros del emoti¬ 
vo poeta nacional, profesor del Liceo 
de Paysandú, don Manuel Benavente. 
El feliz poseedor de lo v s libros aludidos 
es nuestro compañero Carlos Oanlozo 
Ferreira. 





EL TROVADOR 



Caía la tarde, el sol se ocultaba, 
y envuelto en perfume la brisa arrastraba 
la salutación 

que enviaban las aves del cercano monte 
a la bella luna, que hacia magestuosa por el horizonte 
su aparición! 

Desdobló la noche, su espléndido manto 
llenóse el ambiente de risa y de canto, 
y en gran confusión, 
se oyeron suspiros, susurros y besos, 
del templo cercano, se oían los rezos 
al dar la oración! 

Dormían las casas con sueño profundo 
y entre aquel silencio que llenaba el mundo 
de pronto vibró 

llenando el espacio de acordes divinos, 
las notas sublimes, que manos maestras, a los mandolinos 
ardiente arrancó! 

Y el trovero errante, se acercó a unas rejas 
templó su instrumento, y armoniosamente levantó sus quejas 
que el viento llevó, 

a través del muro, hasta el mismo lecho 
donde dormitaba palpitante el pecho 
la mujer que amó!... 

Ya el cíelo vestía múltiples colores, 
de nuevo reinaban pájaros y flores 
y el aura arrastró 

la voz del trovero que se iba alejando 
y el eco muy vago de un gemir llorando 
fluctuando quedó! 

I 

ó Otoño 1953. 

v- 


P. E. B. 


&ÜESTRA RAzA 


la 


COMO EL BRONCE 

LA ESTIRPE HEROICA 

Por M. H. Bottaro 


romo la definiera Carlyle: el ver¬ 
dadero heroísmo, la raza negra, 
brindó en las epopeyas americanas, 
innumerables actos heroicos que su¬ 
blimizan su contribución valerosa a 
un orden de libertad, que ellos no 
gozaban. Su desprendimiento por la 
causa de la emancipación de Amé¬ 
rica, no fué acuciado, porque sus 
amos, portugueses o españoles, hicie¬ 
ron torturantes sus días; sino, que 
hubo en su contribución a la libe¬ 
ración de los pueblos .algo así como 
una videncia: de que, la felicidad 
humana, empieza, más que en la. li¬ 
bertad del suelo, que es superior a 
todas las libertades. 

El Centro, Norte y Sur de Amé¬ 
rica. no pudieron ver deslumbrar el 
sol de su libertad, sin la colabora¬ 
ción heroica de la raza, de .ébano, 
que traída a las fértiles campiñas 
americanas para ser un facto de li¬ 
gazón en la formación de una nue¬ 
va raza, con que había de refundir¬ 
se el elemento aborigen, supo, en 
las horas supremas de su liberación, 
s . er factor decisivo, en la conso¬ 
lidación del patrio ideal. 

•No se abrirá ningún historial de 
las glorias de América, que entre 
sus páginas 'de oro no s»e destaque 
un rasgo de grandeza épica, — dig¬ 


na de un canto de Homero, — que 
no sea trazado por la abnegación o 
fidelidad de los descendientes del 
dios Oam. que a pesar de traer el es¬ 
tigma de ser los eternos ciervos de sus 
hermanos, fueron, en. Chaeabuco o 
Maipú. en el alborear de ‘‘Las Pie¬ 
dras” o en el doloroso atardecer de 
Tacuarembó: el esfuerzo sin tasa, la 
abnegación sin medida, que reafir¬ 
mara sobre los campos de la lucha 
epónima, el supremo anhelo de las 
patrias libertadas. 

Y todo ese caudal de sangre ge¬ 
nerosa; esos empeños heroicos, pro¬ 
digados desde la humilde condición 
de esclavos, realza su grandeza his¬ 
tórica, ya que sólo exigían: “ser 

ocupados donde fuesen más útiles 
a 1a. libertad”. 

Los ‘‘Patricios” de San Martín, 
los “Libertos”, de Zufriategui, la 
“horda negra” que acaudillara el 
padre Merelos, probaron, en los mil 
combates de la Independencia Ame¬ 
ricana, que la raza negra fué más 
que un eslabón en la cadena de la 
nueva raza Americana ; más (pie un 
elemento de explotación a sus ri¬ 
quezas vírgenes; fué por un desig¬ 
nio del momento histórico, faetor 
preponderante, que bajo el bautis¬ 
mo de fuego de cien batallas, santi- 


14 


nuestra razA 


ficó, lo anónimo de sus .nombres, 
con el venerado concepto de :estir¬ 
pe heroica. 

Betronio. 

Agosto de 1933. 


HOY 

25 DE AGOSTO 


Este año el calendario oficial la 
señala como la — única — fiesta 
patria- ..■ 

Si en iel espíritu ampliamente pa¬ 
triótico (no patriotero) de los libres 
no es la única, es la más significa¬ 
tiva, porque, la instalación de la 
asamblea, de la Florida,, el 14 de 
Junio de mil ochocientos noventa y 
cinco marca en 1a. vida* civil de 
nuestro pueblo el principio de una 
el apa política, ampliada y defini¬ 
da con la declaración de Pueblo li¬ 
bre e independiente que sancionó 
aquella Asamblea Provisional el 25 
de Agosto de 1825 y que, a pesar 
de la, incorporación inmediata a las 
demás provincias del Río de la Pla¬ 
ta y de las luchas armadas, soste¬ 
nidas con el tenaz y ambicioso Bra¬ 
sil. 

Fon aquella declaración es que 
conquista y afirma el derecho a cons¬ 
tituir su porvenir! 

NEiSTRA RAZA se asocia a la 
conmemoración de fecha tan signi¬ 
ficativa ! 


ESPERAMOS... 


Al dar a la luz pública, con el esfuer¬ 
zo que ello implica, la revista NUESTRA 
RAZA, »que tratará por todos los me¬ 
dios de ser fiel intérprete del sentir de 
la raza ante la opinión de la nación, 
esperamos confiados con el aporte ma¬ 
terial y cultural que nos prestarán, to¬ 
das aquellas personas que no se sien¬ 
tan jamás acobardadas cuando de ha¬ 
cer algo se trata. 

Nuestra revista, es de todos y para 
todos. 

Sus páginas están a disposición de 
las personas que tengan algo que decir 
o divulgar en bien de la colectividad y 
jamás por desahogo de infructuosos 
personalismos, ni exposición de bajas 
pasiones, ni mezquinos intereses. 



En el número próximo NUESTRA 
RAZA publicará en esta sección un 
resumen de los partidos de foot-baU 
de la primera división profesional, 
donde áctúan honrosamente muchos 
de los nuestros. 

Como en las demás secciones de 
la revista, se dará cabida a todas 
aquellas crónicas que bajo firma nos 
sean enviadas. 

Edmundo, el encargado d-e esta 


Contribuya Yd. al sostenimiento de NUESTRA RAZA 




NUESTRA RAZA 


ls 


sección, autoridad en el arte de Pas¬ 
toriza, tratará con preferencia la 
ciencia de los bollos. 

Conque, aficionado amigo: a tus 
órdenes. 

Pantaleón. 


De luto 

Muerte! en tus siete pal¬ 
mos si termina un dolor, otro 
comienza .—Belmiro Braga. 


Hasta el revistero cuya misión a 
primera Vista parecería imbuida de 
ironía; plena de burla, tiene a ve¬ 
ces que afrontar situaciones en que 
domina la pena 

Esta es la situación de Telob que 
hoy, pretendiendo salvar a los re¬ 
dactores cuya excesiva sensibidad 
los descubre como temerosos, ini¬ 
cia esta nota colocando como acᬠ
pite el aforismo de un Poeta. 

Francisco Moréira 

En momentos en que entraba 
en prensa el primer número de la 
revista, hemos sido sorprendidos 
por la dolorosa noticia del falleci¬ 
miento de este bien conceptuado 
coterráneo y amigo. 

Hombre de bien, caballero sin 
tacha. NUESTRA RAZA se descu 
bre ante la tumba recientemente 
abierta. 

José Leoncio Silva 

Acaba de fallecer este distingui¬ 


do caballero brasileño radicado des¬ 
de hace muchos años entre noso¬ 
tros. El extinto estaba muy Vincu¬ 
lado a nuestra sociedad, en la que 
actuó entusiasta, desinteresadamen¬ 
te, hacemos llegar hasta sus deudos 
el pésame de NUESTRA RAZA. 

Antonio Cabrera 

Otro de los nuestros que tam¬ 
bién se fué, Víctima de la Parca. 
Era Cabrera un viejo y modesto 
empleado del Banco de la Repú¬ 
blica; su muerte enluta a distin¬ 
guidas familias de nuestro ambiente 

Paz en su tumba. 

José M.a Sánchez 

En San Carlos, tras' larga do¬ 
lencia, falleció a principios del mes 
corriente, el señor José M a Sán¬ 
chez De carácter afable y raras 
cualidades de caballerosidad, Sán¬ 
chez pasó por la Vida dejando a 
su paso hondos afectos. 

Ante la tumba tempranamente 
abierta del amigo, nos inclinamos 
y depositamos en ella la siempre¬ 
viva del recuerdo. 

Tei.ob. 


EL PROXIMO NUMERO 


Nuestros cronistas, ya han solicitado 
con halagador éxito clichés, fotos y da¬ 
tos preciosos, de gentiles señoritas y 
destacados miembros de nuestra raza. 
Serán noticias de verdadero interés so¬ 
cial, las que no dudamos serán aprecia¬ 
das debidamente por nuestros lectores. 




16 


NUESTRA RAZÁ 


Nuestro saludo 


NUESTRA RAZA, al aparecer, 
envía un cortes saludo a toda la 
prensa del país. 


DE REDACCION 


Un traspapelamiento involunta¬ 
rio de originales, nos prohíbe, muy 
a pesar nuestro, publicar en este 
número, el enjundioso artículo 
«Trasmutación de valores», pro¬ 
ducto de la pluma agil y privile¬ 
giada de Marcelino Bottaro. 

Más afiatados en nuestro come¬ 
tido y con los nervios menos ten¬ 
sos (¿verdad, compañero Cabral?) 
prometemos publicarlo en nuestro 
próximo número de Setiembre, co¬ 
mo asi mismo subsanar otras de¬ 
ficiencias, en las que fatalmente 
hemos incurrido, debido .-'a la pre¬ 
mura con que hemos confeccio¬ 
nado este númeró. 


Correspondencia 


Esta sección a cargo de 
Peraza se pone, como to¬ 
das las de la revista a tu 
disposición, lectora y lector 
amigo. 

A Paulita. Rocha.—La máquina 
que usted necesita la encontrará 
en la casa Xista, General Flores, 
2201. A sus órdenes. 

A Coqueta.— Diríjase a Nía por 
redacción. 

A Tricot .— Le agradecemos su 
ofrecimiento y desde ya le conta¬ 
mos entre nuestros colaborado¬ 
res. 

A Dody .— En el próximo núme¬ 
ro contestaremos a su primera 
pregunta. A la segunda, después. 

PERAZA 

Montevideo, Agosto I 933 . 




Dónde se puede retirar NÜESTRft KftZft 

Comandante Braga 2593 Constitución 1760 

Mendez Núñez 2982 Julián Alvarez 127 (Belvedere) 

Maldonado 1342 Yi 1361 

PRECIO UNICO DE LA REVISTA $ 0.10 centésimos